LA OBEDIENCIA EN LOS NIÑOS DE 3 A 5 AÑOS

Autor: Eli Redondo Laboa

Diplomada en Magisterio con Especialidad en Lengua Extranjera: Inglés por la UPV.

Profesora de inglés y tutora del aula de 3 años.

Curso académico 2003-2004 en la Universidad "Mount Union College" de Ohio (USA) as a Spanish Teacher Assistant.

Madre de familia.

Fuente:

Sontushijos

Obediencia en libertad.

En estas edades se da el período sensitivo oportuno para acostumbrar a nuestros hijos a obedecer con libertad. Aprovecharemos este momento para enseñar a nuestro hijo a obedecer de manera tranquila y no por miedo al enfado o al castigo. Para que todo esto sea un éxito, pondremos límites, imprescindibles para el crecimiento del niño. Los límites les protegen y les enseñan a frustrarse, con lo que aprenden que no todo se consigue ni todo se puede hacer, porque hay cosas que nos son correctas. Sin embargo los niños no nacen con un código de normas bajo el brazo, el aprendizaje de estas reglas pasa necesariamente por la obediencia a una autoridad. Para esto, los primeros años de la vida de un niño son fundamentales.

Durante esta etapa de la vida, de 3  a 5 años,  el niño desobedecerá algunas veces para probar su voluntad frente a la nuestra. Querrá saber hasta dónde llega nuestra autoridad y su voluntad. En otras ocasiones, la causa de la desobediencia del niño será el no saber mandarle correctamente. No podemos pedir lo que nosotros no hacemos. Un ejemplo; si no tenemos la casa ordenada, tendrá poco efecto pedir al niño que recoja sus juguetes. 

A estas edades no podemos pretender una obediencia perfecta. Lo importante es que el niño, poco a poco, vaya aprendiendo a obedecer. Les iremos pidiendo cosas sencillas al principio y fáciles de poner en práctica. No existen fórmulas mágicas para que nos obedezcan, pero sí algunos trucos que nos ayudarán a ir educando su voluntad:

Claridad en los mandatos

Debemos procurar que nuestras órdenes sean claras y coherentes, así evitaremos la confusión. Otro aspecto fundamental es que haya acuerdo entre el matrimonio a la hora de exigir los dos lo mismo. De lo contrario, el niño se acogerá a lo que más le interese en cada momento.

Voluntad y autoridad

Si el niño percibe en la autoridad un deseo de conseguir lo mejor para él, procurará cumplir lo que se le pida. La autoridad debe ser firme. El enfrentamiento entre nuestra autoridad y su voluntad durará toda la vida, por lo tanto nuestra autoridad debe ser fuerte desde el principio. Si deseamos que nuestros hijos hagan lo que les decimos, debemos insistir el tiempo necesario hasta que se acostumbren. Si les hacemos nosotros todas sus tareas seguirán evitando el responsabilizarse ellos de lo que les corresponde. También deberíamos no prometer nada que no vayamos a cumplir, ni amenazar por amenazar. El confiar en nuestra autoridad evitará el desconcierto de los hijos.

Educación en positivo

Cada vez que nuestros hijos obedezcan no escatimaremos las alabanzas. Es mejor que les premiemos reforzando su autoestima y el deseo de mejorar, que mediante regalos.

Trataremos que nuestra exigencia vaya exenta de castigos o premios extraordinarios. Habrá que hacer ver al niño que se debe obedecer porque es bueno y no por un premio o por una amenaza.

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