DECÁLOGO PARA PADRES DEL BUEN USO DEL TIEMPO DEL PREADOLESCENTE

Autor: Patricia Gómez

Licenciada en Químicas, ha trabajado como profesora y como directiva en varios centros educativos.

Orientadora familiar y Vicepresidenta de COFAB.

Es madre de familia numerosa.

Fuente:

Original para sontushijos

Primero paciencia, paciencia y más paciencia; luego pedirle.

1.- Conozca lo que es un preadolescente.

Un preadolescente, por defecto, es un ser distraído, indolente, olvidadizo.

Con frecuencia parece ausente y su interés decae con facilidad, tanto en su vida social como familiar, y no digamos en su vida académica...

No se lo tome como algo personal: estas actitudes no son del todo voluntarias, vienen provocadas en parte por los fuertes cambios hormonales que sufren los preadolescentes. Habrá que ayudarle a vencerse a si mismo, pero sin olvidar que su aprovechamiento del tiempo no será nunca como el de un adulto.

2.- Procure que su hijo tenga modelos.

Descubra por qué personas famosas siente admiración su hijo: un deportista, un actor de cine o un cantante de moda. Cualquiera de ellos tendrá una apretada agenda, llena de compromisos y no pocos esfuerzos y vencimientos personales, que su hijo tal vez no imaginaba. Una buena dosis de realismo le vendrá bien para ir adquiriendo una visión más racional: las personas que viven holgazaneando y a pesar de ello triunfan en la vida son un producto de ficción.

3.- Sea usted mismo un modelo.

Su hijo hará lo que usted haga, no lo que diga. Aparentemente los adolescentes no se fijan en sus padres. Nada más lejos de la realidad: saben perfectamente si somos o no puntuales, ordenados, trabajadores,...: los adolescentes se sienten atraídos por los adultos coherentes, de modo que sirve de poco “predicar” y luego no ir por delante.

4.- No pierda el tiempo con largos sermones esporádicos

Un seguimiento cercano, aunque no agobiante, es más eficaz que una buena reprimenda cada vez que llegan unas calificaciones inferiores a las esperadas. El necesita que le recordemos a menudo, con cordialidad pero con firmeza, que es lo que toca hacer en ese momento.

5.- Ayúdele a optimizar el esfuerzo.

Debido a las dificultades propias de esta edad puede hacerse más costoso el trabajo intelectual. Necesita herramientas para aprovechar con eficacia sus ratos de estudio (método, elaboración de esquemas,...) y evitar así los largos ratos sentados delante de los libros, que resulta improductivos y  tediosos.

6.- Intente motivarle con planes que le ilusionen.

Un partido de fútbol, un programa que le guste (y que sea adecuado), una película en cine o dvd. Siempre es más fácil esforzarse cuando hay una recompensa,y en estas edades la simple satisfacción del deber cumplido no suele ayudar demasiado.

7.- Mantenga el espíritu deportivo y el buen humor.

Es posible que en la batalla para conseguir que su hijo preadolescente aproveche el tiempo sufra tantas derrotas como victorias o incluso más: es necesario no desfallecer, no tirar la toalla, porque así el aprenderá también a recomenzar las veces que haga falta, sin desánimos.

8.- Evite comparaciones.

Hay que desterrar comentarios como “Fíjate en tu hermana que saca tiempo para dar unas clases particulares” o “ mira Zutanito que entrena doce horas a la semana y además saca superbuenas notas”. Cada uno es cada uno, y en el preadolescente lo único que provocan las comparaciones es rebeldía y mal humor.

9.- Busque el equilibrio

Busque un equilibrio entre la necesaria flexibilidad y la irrenunciable firmeza en criterios básicos que garanticen un orden: horarios, control de contenidos y del tiempo dedicado al ocio (internet, tv, juegos electrónicos...)

10.- Asegúrese de que su hijo sabe que usted le entiende.

A su edad, la escala de valores tiene poco que ver con la nuestra. En nuestras manos está que cada conversación no degenere en discusión. No intentemos agotar los temas, decir la última palabra. Una actitud más conciliadora y abierta resulta más provechosa. Si notan que les comprendemos, aumentará su confianza y tendremos mucho ganado.

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