PSICÓLOGOS CONSTATAN LOS PRIMEROS CASOS DE ADICCIÓN AL MÓVIL ENTRE LOS JÓVENES

Los padres terminan desesperándose. En la mayoría de los casos lo dejan estar o capean la situación como pueden para evitar el enfrentamiento con sus hijos, pero algunos han empezado ya a buscar ayuda profesional. La adicción a los teléfonos móviles entre jóvenes y adolescentes es un problema poco conocido, pero emergente y que se ha convertido en una auténtica patología psicológica como cualquier otra, que también implica una importante dependencia, aunque los especialistas todavía no la han definido como tal. (…) Se trata de chavales de entre 16 y 25 años que se pasan las 24 horas del día llevando encima un móvil conectado y terminan estableciendo una relación de dependencia de sus interlocutores y del propio uso del teléfono. La alarma se enciende por el comportamiento que empieza a tener el joven en casa -irritabilidad y tendencia al aislamiento-, por los avisos que llegan ,de los profesores, que advierten del fracaso escolar que apuntan estos estudiantes adictos al móvil, o bien por las exageradas cantidades en las facturas que se reciben en casa. Los primeros casos tratados presentan gastos en llamadas de entre 400 y 600 euros mensuales. Y eso cuando se trata de líneas con la modalidad de contrato, porque en casos con teléfonos de tarjeta de prepago, los jóvenes han llegado a cometer hurtos para poder recargarla. Estas facturas pueden hacer pensar en que detrás hay muchas horas de conversación, pero es justo lo contrario. Los adictos al móvil no hablan entre si, sino que se intercambian a diario y a todas horas decenas de los llamados mensajes SMS, de texto a través del teléfono. En los casos más acusados, se pueden llegar a mandar entre 60 y 80 de estos mensajes cortos al día. Y en la mayoría de las ocasiones se trata de circulas muy amplios de usuarios, desconocidos entre sí, que se conectan por medio de chats de acceso telefónico. Perfil predispuesto Entre los chavales que presentan una mayor predisposición a engancharse a estos círculos con su móvil, los psicólogos que han comenzado a tratar los primeros casos de adicción dibujan el perfil de un joven introvertido, que se siente inseguro, con acusadas deficiencias de autoestima, que no tolera la soledad o con tendencia a la ansiedad, entre otras carencias. Los especialistas parten de la tesis de que una persona se ve inmersa en alguna adicción porque previamente arrastra algún tipo de déficit, problema o alteración psicológica que le conduce. Posteriormente, y como consecuencia directa de la adicción, han constatado en estos jóvenes manifestaciones de agresividad, irritabilidad y ansiedad, que se traducen en verdaderos problemas de convivencia en sus familias y en situaciones desesperantes para muchos padres.

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