LA IMPORTANCIA DE LOS HÁBITOS EN EDUCACIÓN INFANTIL: EL SUEÑO

Autor: María Navarro

Profesora de Inglés.

Tutora del Aula de 1 año (Ayalde Ikastetxea)

Fuente:

Sontushijos

Para padres con hijos pequeños.

Uno de los grandes objetivos que trabajamos en el primer ciclo de Educación Infantil es el hábito del sueño. ¿Por qué dormir bien es tan importante? Pues entre otras muchas razones, porque el niño reordena las experiencias vividas y reorganiza la memoria experimental.

Los trastornos del sueño son, uno de los problemas más frecuentes con los que nos encontramos en estas edades. Hay muchos niños que duermen poco y mal y esto les produce trastornos del desarrollo y de la conducta, cansancio, irritabilidad, falta de atención, ánimo deprimido, bajo rendimiento escolar,…

El niño debe iniciar el sueño sólo y asociar este acto a unos elementos que permanecen (cuna, chupete, osito…). No se debe quitar nada que esté presente en el momento de acostar al niño. Es un gran error dormirle en brazos, acunarle, cantarle cuando se va a dormir, etc., porque esos elementos no van a seguir con él durante el sueño. Ya que si se despierta y no los encuentra llorará porque hemos condicionado su sueño a estos elementos, por tanto no debemos habituarlos a dormir con recursos.

Los niños que duermen mal, puede ser debido a dos motivos:
-Problemas propios del sueño en niños sanos, como son: niños nerviosos o de familias nerviosas, niños con demasiados estímulos, niños habituados a dormir con recursos o niños que no tienen un buen ritmo se sueño (malos hábitos).
-O los generados por tres factores: el psíquico, el orgánico y el ambiental. Para que nos entendamos mejor, para dormir bien hacen falta tres cosas; la conciencia tranquila (psíquico), el estómago ligero (orgánico) y los pies calientes (temperatura ambiental).

Para ir a la cama deberíamos tener un ritual nocturno. Es importante mantener siempre el mismo horario y ser inflexibles ante sus caprichos. Procurar hacerlo en el mismo orden porque le proporciona al niño seguridad. Pongamos un ejemplo: buscar su pijama, ducharlo, ponerle el pijama, cenar, rezar o leerle un cuento y a dormir.

Aspectos importantes a tener en cuenta:
- Se ha de cenar pronto.
- Avisarle con 30 minutos de antelación para que vaya terminando de jugar.
- Ser persistentes y pacientes.
- Evitar actividades demasiado movidas a última hora.
- Hacer la hora de ir a la cama placentera y proporcionarle caricias, besos…

Los hábitos incorrectos adquiridos desde la infancia lo llamamos mala higiene del sueño. Por ejemplo, llevarlos a dormir con los padres. Con esto, estamos creando hábitos de los que será dificilísimo despegarle, que llevarán a los padres a alterar su propio sueño y a acabar agotados.

Es importante marcar quién manda y deben mandar los padres, como ganen dos veces seguidas ¡estamos perdidos!

Para finalizar, decir que para la consecución de este y otros hábitos hay que emplear mucha paciencia, perseverancia y mano izquierda. Insistir sin atosigar hasta que los consigamos y para esto tenemos dos reglas de oro: una, las alabanzas son mucho más efectivas que las reprimendas y dos, el mejor maestro será el ejemplo.

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