EL DESPERTAR DE LA FUERZA

Autor: Juan Pablo Fernández Castiella

Licenciado en Derecho Económico por la Universidad de Navarra.

Maestro en Lengua Extranjera Francés por la Universidad Pontificia de Salamanca.

Director de Formación del colegio Alcaste-Las Fuentes y profesor de Primaria.

Coordinador de comunicación y gestión de la disciplina escolar en Primaria.

Fuente:

Sontushijos

Primaria de un vistazo. Los niños de 8 - 9 años.

A partir de 3º de Primaria los niños despiertan definitivamente y dejan de vivir en el mundo de fantasía y juego para darse cuenta poco a poco de la realidad que les rodea. Esa realidad les llama mucho la atención y por eso preguntan tanto… Tienen ganas de conocer y si las respuestas que les damos no son convincentes o son evasivas, buscarán en otro lugar las respuestas. Se dan cuenta cuando meten la pata y buscan excusas, lo mismo cuando hacen algo bien y necesitan reconocimiento. Por lo tanto, hay que seguir trabajando la SINCERIDAD y CONFIANZA.

Están en una edad en la que quieren agradar y demostrar que son mayores y se les puede tratar como tal. El contraste lo encontramos en que todavía son muy niños y no han desarrollado ni capacidades ni habilidades. Tienen entusiasmo por hacer las cosas pero ese entusiasmo desaparece. En general, también se puede decir que son IMPACIENTES y quieren las cosas para ya. Es una buena edad para que se den cuenta de que las cosas cuestan y entienden que no siempre es posible hacer lo que ellos quieren. Les ayudaremos si les exigimos que terminen las cosas que empiezan. Quizá en casa se le pueden poner algunos “encargos” sencillos con el fin de ayudarle a valorar que las cosas cuestan y que el encargo no es una carga sino una actitud de servicio a los demás.

Gracias a la Primera Comunión están abiertos a la PIEDAD. Saben que es un evento importante y que son protagonistas. Quieren mucho a Jesús y por eso  deben seguir creciendo en esta virtud y debe ser una tónica en las conversaciones con ellos, pues, ahora que están desarrollando más la piedad, es bueno que no cojan vicios o conceptos erróneos de la fe; evitar escrúpulos por ejemplo. Por otro lado, el ejemplo, la sencillez y naturalidad es importante a la hora de desarrollar la piedad. Deberían tener algunas prácticas de piedad fijas: rezar algo por las noches antes de dormir o bendecir la mesa por ejemplo y poco a poco asistir a la misa dominical.

Capítulo aparte sería la Primera Comunión: cómo se están preparando. Insistir que el regalo más importante de ese día es recibir al Señor. Ayudarle a dar gracias a Dios por la comunión y las cosas que le puede agradecer ese día. A medida que se acerque la fecha la conversación tiene que ser habitual sobre el Sacramento, los preparativos y el día de fiesta que supone.

También a esta edad es bueno comentar el calendario litúrgico y las fiestas o épocas que vamos a vivir: Adviento, Navidad, Cuaresma, Semana Santa, Pascua… y otras fiestas más concretas: Corpus, alguna fiesta de la Virgen, etc.

Otro aspecto que se puede comentar de esta edad es el COMPAÑERISMO y la amistad. Por naturaleza son espontáneos y alegres. Empiezan a despuntar. Los niños se fijan y se dan cuenta de que los demás tienen defectos, de que ya no les cae bien todo el mundo y que les importa quién se siente en su mesa del comedor. Hay que tener ojo porque, sin malicia todavía, pueden hacer mucho daño a sus compañeros. Quizá algunos tengan un comportamiento “malo” en el aula por ejemplo, con el fin de llamar la atención de sus compañeros y meterse en los grupos.

Saber quiénes son sus amigos, con quién juega y a qué juega y por supuesto respetar las reglase del juego. Preguntarle por cosas positivas de sus amigos y también por defectos que le gustaría que cambiasen (de alguna manera les ayuda a valorar y darse cuenta de las cualidades de las personas).

Tendremos que revisar los HÁBITOS DE TRABAJO y disposiciones para saber si se han asentado bien durante los dos primeros años de vida escolar. Un objetivo claro para estas edades es que las clases se aprovechan al 100%. La atención es vital para un curso académico eficaz. No saben estudiar, pues nunca lo han hecho. Sin embargo, empiezan a ser exigidos en todas las asignaturas. Por ello hay que desarrollar algunas técnicas de estudio y trabajo. Poco a poco tienen que ser conscientes de que si aprovechan las clases, los beneficiados son ellos ya que avanzarán en deberes y el estudio les costará menos en casa.

Tener hora fija para hacer deberes. Exigirles en la utilización de la agenda. Llevar a casa los libros que van a necesitar, etc. Que sean ellos quienes preparen el uniforme o la bolsa de educación física o la mochila para el día siguiente. Insistir en la planificación y organización de deberes y exámenes (si éstos son anunciados con 1 semana de antelación, debemos ayudarles a organizarse para no estudiar todo la tarde anterior). Estos son algunos puntos en los que debemos estar atentos y favorecerlos de alguna manera para que los chicos ganen en AUTONOMÍA Y RESPONSABILIDAD.

Aunque no ha aparecido de una manera expresa, hemos hablado de FORTALEZA. Se puede enfocar desde el punto de vista del trabajo. Aprovechar el tiempo les hace fuertes y capaces de controlarse. Deben aprender a estar en los sitios… a diferenciar cuándo están en clase, cuándo en el patio, cuándo en el oratorio o con una visita… Cuándo se pueden hacer bromas y cuándo no. La curiosidad les pica y la fortaleza les ayudará a gestionarla. No hace falta que sepan todo en todo momento.

Un mundo que no podemos olvidar es el digital. Para ellos es algo natural, han crecido con ello. Lo más educativo es el ejemplo de los adultos. Si ven que papá y mamá no contestan el móvil cuando estamos comiendo o en una reunión y que lo ponen en silencio de vez en cuando, les transmitimos que cada cosa tiene su momento. Para el ocio, al igual que en la etapa anterior, es necesario fijar unas normas y un tiempo de utilización. No necesitan y no es conveniente que a esta edad tengan móvil. 

Los 8-9 años son una edad para disfrutar con ellos. Los niños respetan y quieren a aquellos a quienes les muestran respeto y cariño y  le dan importancia a sus cosas. Aquellos a quienes les escuchan de verdad y se interesan por ellos aunque no nos importe un pimiento lo que nos estén contando. 

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