HORA DE DESPERTAR

Autor: Juan Pablo Fernández Castiella

Licenciado en Derecho Económico por la Universidad de Navarra.

Maestro en Lengua Extranjera Francés por la Universidad Pontificia de Salamanca.

Director de Formación del colegio Alcaste-Las Fuentes y profesor de Primaria.

Coordinador de comunicación y gestión de la disciplina escolar en Primaria.

Fuente:

Sontushijos

Primaria de un vistazo. Los niños de 6 - 7 años.

Los niños de 6 y 7 años están en pleno desarrollo madurativo por lo que es necesario establecer algunas pautas para saber dónde y hasta dónde se les debe pedir. Si no fijamos bien las bases de trabajo y no enfocamos bien los valores que debemos trabajar con ellos, quizá más tarde sea muy difícil adquirir lo que es propio de esta edad.

En primer lugar son dos años muy importantes para asentar muy bien los hábitos de TRABAJO. Asegurarse por un lado que está aprovechando el tiempo en el aula y en casa cuando tenga deberes que hacer. Exigirle a la misma hora cada día que se siente a realizar algún trabajo o ponerse a leer o hacer cuentas y si encima es antes de ver la tele o jugar mejor, pues le transmitimos la importancia de hacer el trabajo primero y el juego después. 

En torno al trabajo, una de las bases más claras es el ORDEN. Podemos y debemos exigir que se preocupe de sus cosas y que tenga sus cosas ordenadas. Si el niño pierde un lápiz y la consecuencia es que le aparece uno nuevo en el estuche, no le dará importancia al cuidado de sus cosas materiales. Esto no quiere decir que no le demos un lápiz, pero, en función de las posibilidades quizá podemos incluir en el próximo capricho un lápiz, además de tener la oportuna conversación al respecto. Cerramos este apartado con la necesidad de la colaboración en el colegio para saber cómo es tanto su atención, como su actitud y postura a la hora de trabajar en clase. Esta información, nos ayudará a confirmar y reconocer al niño el trabajo realizado o bien para motivar en caso de que sea necesario. La motivación es muy importante en esta edad.

Llevar de manera adecuada el uniforme, preocuparse de sus cosas, exigirle buena caligrafía o comer de todo un poco nos ayudará a no tener hijos caprichosos o visto en positivo les iremos inculcando la responsabilidad que deben adquirir a esta edad. Una máxima que podemos utilizar es que no debemos hacerles aquello que ellos puedan hacer por sí solos. Les podemos ayudar y les tendremos que perseguir e insistir. A veces, veo con tristeza, cómo los adultos les llevamos la mochila, les llevamos la merienda a la parada o recogemos aquello que el niño ha sacado… Somos más eficaces y rápidos si lo hacemos nosotros, pero perdemos oportunidades de educarles en responsabilidad.

El orden en casa, en los horarios sobretodo, les centra mucho y les ayuda a qué deben atenerse. Lo contrario les hace muy flexibles y permisivos y no es a esta edad donde deben desarrollarse así. En definitiva, les facilita respetar la autoridad ya sea familiar o en el colegio desarrollando así la virtud de la OBEDIENCIA.

Otro tema que tenemos que tratar y prestar atención en esta edad es la mentira. Buscamos que el niño coja CONFIANZA y SINCERIDAD y vea con naturalidad  contar cosas a un adulto. Es importante porque cuando tenga problemas sabrá a quién acudir y sabrá que hay alguien dispuesto a escucharle y ayudarle. Por eso habrá que invertir tiempo en preguntarle por cómo lo ha pasado en el cole, sus juegos, sus programas de tv. Si únicamente recriminamos cosas o le damos una charla de vez en cuando, no terminará de abrirse nunca ni de ganar esa confianza necesaria para saber que la mentira duele y le hace daño.

En el ámbito de la PIEDAD, es ahora y a esta edad donde debemos desarrollar el sentido de lo trascendente y sería bueno que empiecen a tener algunas prácticas de piedad sólidas y sencillas: rezar por las noches antes de acostarse, ir al oratorio a saludar a Jesús o despedirse cuando termina la jornada. Nos podemos servir de algunas fiestas litúrgicas para explicar las cosas más básicas: Navidad, Adviento, Cuaresma o Semana Santa.

No suele ser una edad en la que el compañerismo sea determinante. Ellos aceptan a cualquiera que respete las normas del juego pero hay que hacerles ver que lo mismo les pasará a ellos. El sentido de la justicia lo tienen muy metido. Les tenemos que ayudar a conocerse y aceptarse ayudando a gestionar las rabietas que puedan tener.

Un último aspecto que debemos atender cara al futuro es el juego digital. Fijar unas normas de utilización y un tiempo determinado es fundamental. Nunca les debemos cortar a mitad de una partida, a nadie nos gusta que nos interrumpan, pero, ellos no tienen conciencia del tiempo y les puede provocar inocentemente una adicción y falta de imaginación para entretenerse de otra manera.

Los 6 y 7 años son determinantes en un niño. Conjugar el cariño y la exigencia son la clave para un desarrollo equilibrado. Que acepten las normas depende de las que fijemos en casa.

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