Son Tus Hijos | Escuela de Familias - ¿ESTÁ LA EDUCACIÓN REÑIDA CON EL FÚTBOL DE NUESTROS HIJOS?

¿ESTÁ LA EDUCACIÓN REÑIDA CON EL FÚTBOL DE NUESTROS HIJOS?

Autor: Igor Flores

Profesor de Educación Especial.

Maestro de Educación Primaria y Audición y Lenguaje.

Psicopedagogo.

Munabe Ikastetxea.

Fuente:

Origonal para sontushijos

¿Han abandonadolos buenos modales al deporte? Disfrutad de los hijos mientras juegan.

 

Desayuno esta mañana leyendo las noticias y llama mi atención una en concreto. El que la redacta narra, estupefacto, la brutal pelea entre unos padres en un partido de categoría infantil (13-14 años) en Mallorca. ¿No sé por qué está tan sorprendido?, pienso para mí. Si es algo, por desgracia, cada vez más frecuente.

El pasado sábado acudí a ver un partido. Llevaba toda la semana pensando en él; un familiar me había insistido que fuera por favor, que era muy importante, y allá que fui. Ya cuando entraba en el campo la tensión era latente, el partido estaba empezado y los hinchas rodeaban las vallas del campo jaleando enfervorecidos a sus jugadores, menospreciando a los contrarios y ejerciendo una presión incesante al árbitro.

La piel se me puso de gallina, el ambiente era brutal, y alucinaba viendo como 14 entrenadores “titulados” daban órdenes a sus pupilos desde las vallas, mientras ninguneaban al árbitro con cada decisión que tomaba.

Todo hasta aquí me pareció que cuadraba, de nuevo por desgracia, con lo que vemos en cada estadio de primera cada fin de semana. Lo que me llamaba la atención es que era un partido entre niños de 8 años que corrían de un lado para otro, alegres unos, estresados otros, ante tanta indicación. “¡Árbitro no te enteras, que malo eres!” gritaba un padre con “toda la razón del mundo” mientras sostenía a un niño de poco más de 2 años en brazos. “!qué malos son los del otros equipo!”, “tú 5, no seas guarro, deja de dar patadas”, de nuevo vociferaban otros con evidente criterio. “Ponte más adelante, no más atrás, no le hagas caso al entrenador, tú sácala arriba” le decía uno de esos entrenadores “titulados” al que, al parecer era su hijo.

Me fui con una sensación súper desagradable a mi casa. Solo quería ver a mi sobri jugar con sus amigos y sin embargo me avergonzaba ver ese ambiente dañino para los niños. Me daban ganas de decirle a mi hermana que le desapuntara pero ya sabéis, hay que hacer deporte.

Dejando a un lado las ironías, yo he jugado a fútbol durante 30 años y el año pasado me retiré recibiendo un (no sé si merecido) homenaje al que acudieron un montón de amigos y ex-compañeros. Y con eso es con lo que me quedo y con la ilusión con la que fui a entrenar por primera vez con 7 añitos. Yo quería dar unas patadas al balón y hacer amigos. El fútbol me ha enseñado muchos valores que además me han reforzado desde casa: compañerismo, compromiso, educación, disciplina, tenacidad, etc. No recuerdo a mi padre gritando en el campo, ni dándome consejos sobre qué hacer dentro de un campo. Pero sí que me recordaba otras muchas cosas como el saber cuidar mi material, el deber de acudir a los entrenamientos y los partidos, el respeto hacia los demás. Y eso era todo lo que necesitaba oír. De lo futbolístico ya se encargaba, con menor o mayor acierto, el entrenador de turno.

Y esa es una de las razones por las que he jugado tantos años, porque he mantenido la ilusión y lo he visto siempre como un juego en el que nadie me ha presionado.

Hoy en día sigo viendo mucho fútbol, pero me da mucha pena ese ambiente perjudicial de los campos. Solo vamos a conseguir que más pronto que tarde, los Aduriz, Messi, Cristiano… que todos creemos que tenemos en nuestras casas, dejen el fútbol, o lo que es peor, el deporte.

Cada vez me encuentro por más campos carteles en los que se dan unas recomendaciones a los padres. Recomendaciones que les saca una sonrisa. Pero hacen examen de conciencia y dicen, “eso no va conmigo, no soy así”, mientras se preparan para arengar a sus hijos, cual Cholo Simeone.

Me gustaría que, por una vez, leyéramos con calma estas recomendaciones para que la próxima vez que fuerais a un campo de fútbol a ver a vuestros hijos no salga Mr. Hyde.

1. No me grites en público.

2. No le grites al entrenador.

3. No menosprecies al árbitro.

4. No menosprecies a mis compañeros ni a los contrarios (son niños como yo).

5. No pierdas la calma.

6. Ríe y diviértete viéndome jugar. Anímame.

7. No me des lecciones después del partido.

8. No te olvides que solamente es un juego.

9. Piensa que siempre lo haré lo mejor que pueda (y que posiblemente no sea el próximo Messi).

10. Con tu apoyo seré feliz.

A lo que yo añadiría dos importantes: da ejemplo; los niños hacen lo que nos ven hacer. Usa bien las instalaciones deportivas, evita conductas inapropiadas, etc. Cada vez veo a más padres comer pipas, cacahuetes etc, lanzando al suelo las cascaras. Cáscaras que te encuentras luego en el campo de fútbol porque algún niño, siguiendo el ejemplo de su padre, ha decidido esparcir por el campo de hierba artificial a ver si crece algún árbol.

Y por último. No le castigues sin hacer deporte. Busca otra manera para hacer que cumplan sus obligaciones. El deporte debe ser parte de un hábito de vida saludable y deber comprender que es necesario para su vida cotidiana. Además, castigando con no ir no le enseñamos el valor del compromiso.

Y sobre todo, disfrutad viendo a vuestros hijos. 

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