¡AGÁRRATE QUE HAY CURVAS!

Autor: Antonio Lamadrid
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Artículos e ideas sociales

Un estudio sobre las curvas... para no derrapar por exceso de velocidad.

 No le quiero conducir por caminos sinuosos; hablo de otras curvas. Un estudio de la Universidadde Texas (Estados Unidos) acaba de certificar queel cuerpo femenino científicamente perfecto tiene que tener curvas.Durante muchos años hemos creído que el cuerpo perfecto en la mujer era el que respondía a las medidas de 90-60-90. No soy el más indicado para medir y comparar, por lo que me ceñiré a este estudio. Y, sobre todo, a las repercusiones que afectan directa o indirectamente a más del 50% de las personas y de las familias.

El estudio que llegó a mis manos personaliza sus conclusiones en la figura de la modelo “curvy”Kelly Brooks, cuyas proporciones son 99-63-91. Las conclusiones, en las que también ha participado el cirujano plástico inglés PatrickMalluci, miembro del Colegio Oficial de Cirujanos de Inglaterray con el respaldo científico de laUniversidad College de Londres, destacan la perfección de Brooks. Con 36 años de edad y madre biológica de dos hijos posee un cuerpo “real” nunca sometido a cirugías estéticas. Y un dato final importante sobre Brooks: su altura no es estratosférica; la citada señora mide 1,68 metros de estatura.

Dicho todo lo anterior, ¿cuál es la conclusión más importante que se destila de estos estudios científicos? La esencia es el cambio que pueda suscitar en el modelo de estética que se empiece a considerar como el más adecuado a partir de ahora. Y ese modelo son las modelos, precisamente. La ciencia avala que el cuerpo perfecto en la mujer no es el de la extrema delgadez, que la feminidad en tres dimensiones está ligada a las curvas y que las rectas sólo sirven para medir la distancia en un plano de dos dimensiones. El estudio literalmente dice: “la forma física de Kelly es perfecta en términos de atractivo, y desvela que lo que más atrae a los hombres no tiene nada que ver con cuerpos atléticos y perfectamente modelados en el gimnasio, sino con algo tan primario como la fertilidad: pura naturalidad y feminidad”.

Y llego a donde pretendía: a algunas de las enfermedades que en nuestra sociedad a finales del siglo pasado, como la anorexia,encumbraron la necesidad del autocontrol del cuerpo para llegar a proporciones enfermizas con las que millones de adolescentes en el mundo occidental se han visto tan tremendamente identificadas. El mundo de la moda ya dio, no sin sentirse obligado, su brazo (y el resto del cuerpo) a torcer y comenzó a cambiar aquellas tallas imposibles cercanas a las de la muñeca Barbie. Ello también facilitó un cambio en imagen de actrices o cantantes como iconos en los que tratar de verse reflejadas. La androginia de la figura femenina de los 90 va a quedar sepultada por una imagen cuidada, natural, femenina y saludable de unos tiempos que ya era preciso cambiar tomando el cuerpo como una parte más del valor de una persona. Y no la más importante. La armonía siempre ha estado presente en la naturaleza desde las proporciones áureas de una simple hoja de un arce.

Probablemente mi cuerpo sea la antítesis de las proporciones, casi seguro. Pero mientras la salud física no se vea resentida, la más importante es la deuna mente equilibrada en un cuerpo imperfecto (espero conseguir algún día ese equilibrio). Al cuerpo lo que es del cuerpo y al alma lo suyo también. Además la arruga es bella. Las patas de gallo que nos envejecen, cuando son de sonreír, son el mejor plan de pensiones para una vida más larga y feliz.

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