LA IGLESIA DE LA AMORIS LAETITIA, UNA IGLESIA "FAMILIAR".

Autor: Eloy Olabarri

Arquitecto.

Director del Munabe Ikastetxea

Padre de familia.

Orientado familiar.

Fuente:

Original para sontushijos

 Planteando soluciones reales y universales a los problemas más urgentes.

Asistimos en nuestro tiempo a fuertes y rápidos cambios. Cambios de todo tipo: políticos, tecnológicos, profesionales, relacionales... Todo lo que nos interesa ha quedado impregnado de un sentimiento de falta de seguridad y de certezas. Todo parece como velado detrás de una sensación de incertidumbre. Y como no podía ser de otra manera, la familia también sufre estas circunstancias. Allí donde sufre la familia, la Iglesia sufre, y viceversa. Ante este panorama, el Papa Francisco publicó el año pasado la exhortación apostólica Amoris Laetitia, sobre el amor en la familia. Nos toca ahora a todos los fieles cristianos vivir y comunicar los planteamientos allí esbozados.

Una de las ideas que con mayor fuerza aparecen es la necesidad de ver la familia como sujeto de Evangelización. Puede que hasta ahora se pensara en la Evangelización como un asunto de implicación personal de algunas personas, de misioneros, o incluso, en el mejor de los casos, de todos los cristianos, incluyendo a los laicos, pero creo que es una novedad radical el pensar la familia como agente evangelizador. Pensar la familia cristiana como sujeto de transformación de la sociedad, con sus relaciones de cariño conyugal y paterno-filial. Creo que se trata de animar a las familias cristianas a hacer un apostolado de toda la familia. De ahí que la propia Iglesia se impregne, a su vez, de una esencia más familiar. El nuevo sujeto de Evangelización que surge de la Amoris Laetitia es la suma de Iglesia y familia. Iglesia-familiar y Familia-Evangelizadora. 

Para entender mejor esta novedad me parece interesante ver a la Iglesia no tanto como institución corporativa, sino como la Familia fundada por Dios. En este sentido, sí que se le pide a la Jerarquía que replantee toda su acción pastoral como una pastoral familiar y para toda la familia. Seguramente este es el gran reto de la Iglesia católica en la actualidad, el transformarse en una institución familiar, y en esta dirección van todos los esfuerzos del Papa Francisco. El sabe que esta nueva familia cristiana es el verdadero sujeto histórico para la transformación de la sociedad, y trata de ello en todas sus intervenciones más importantes, tanto en los escritos oficiales, como en las catequesis domésticas de los miércoles.

Pero al darle tanta relevancia a la familia, aparecen también, todas aquellas situaciones en las que la familia está herida. Estas heridas tienen su origen en el individualismo y en el funcionalismo. De estas ideologías surge la soledad, la gran enfermedad espiritual de nuestro tiempo. Es aquí a donde se dirige la atención del Papa Francisco y de la Iglesia, al acercase a todas las familias, con especial cariño a aquellas que han quedado heridas. Y desplaza el acento desde la indisolubilidad hacia la alianza entre un hombre y una mujer, como imagen de la alianza en entre Dios y su Creación. La indisolubilidad no es lo primero, sino que es una consecuencia de esa alianza por amor entre un hombre y una mujer. No es posible separar la alianza de Amor entre un hombre y una mujer como tampoco es posible separar a Dios de su Creación. El matrimonio es indisoluble, pero más indisoluble es la alianza entre Dios y su Creación y la alianza entre la Iglesia y sus hijos e hijas. En este punto es donde con mayor intensidad se deja notar la incertidumbre actual. En la fragilidad de la alianza entre marido y mujer. De esta incertidumbre es de donde toma fuerza la ideología de género, que está basada en el individualismo, ya que es el individuo el único que se autodefine, sin tener en cuenta su propia naturaleza, ni las relaciones que son consecuencia de esta. Por esta razón, al negar lo que se le da y los compromisos que esto conlleva, se destruye la pluralidad, ya que los demás no pueden enriquecerse con lo dado de manera natural, con lo creado, sino que queda sustituido por lo que uno se asigna a sí mismo.

En la cultura individualista, se habla de la familia "líquida". Hay un individualismo narcisista, y en ese culto al "yo" se sacrifican incluso los afectos familiares. En este contexto, es un gran problema para el futuro de la sociedad que las parejas jóvenes estén prefiriendo convivir antes que casarse. 

Siendo consciente de todas estas dificultades, el Papa Francisco propone ayudar sin condenar y ser misericordiosos. Curar las heridas, escuchar, acompañar, discernir e integrar. Entender que ya el acercamiento a la Iglesia, la Escucha de la Palabra de Dios, la Oración, todo esto es una forma de Comunión con el Cuerpo Místico. No se puede llevar el debate del acompañamiento a una simple cuestión de Comunión sí o Comunión no. Sería equivocado el administrar la Comunión sin una acogida real, con un "lavado de manos", sin tomarnos en serio el ese proceso de acercamiento a la Iglesia como Madre.

Para superar esta situación de fragilidad, de soledad, es en donde la Iglesia propone la medicina de la familiaridad. Nos propone redescubrir la vocación histórica de la alianza entre mujer y hombre, no tanto como un asunto espiritual, sino como una fuerza de transformación de la sociedad. Construir una familia para cambiar la sociedad. Redescubrir la familia, aunque no ésta no esté en plenitud. No se puede esperar a que la familia sea perfecta para luego acercarla. Pide el Papa, en esta situación, cuidar todas las semillas de conyugalidad, de familiaridad, incluyendo la vocación para todas las edades. Es importante también la espiritualidad de las personas mayores y de los niños. Todos tenemos vocación, en mismo Señor, siendo sólo un Niño, entre los maestros de la Ley en el templo, fue fiel a su vocación en esa situación. Por esto hay que darle también mucha importancia a la iniciación cristiana. 

En el mundo de hoy, sólo el Papa Francisco, tras los pasos de San Juan Pablo II y Benedicto XVI, está planteando soluciones reales y universales a todos estos problemas tan urgentes. Ningún otro líder lo está haciendo, en parte porque también el liderazgo ha caído bajo la amenaza de lo provisional. En medio de todo este mundo virtual y efímero, la propuesta de una Iglesia familiar y una familia Evangelizadora es realmente una luz esperanzadora para los creyentes y para todas las personas de buena voluntad. Puede que, de hecho, sea la única propuesta realmente eficaz. 

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