FAMILIA DE ACOGIDA

Autor: Jon Merino
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Un niño no es una posesión: Es una persona a la que acompañamos, queremos y ayudamos en su vida.

 Soy un padre de acogida y tenemos con nosotros un chaval desde hace 5 años. Y lo primero que me viene a la cabeza cuando veo noticias como la del niño valenciano es que hay miles de casos de acogimiento que funcionan. No digo que sean fáciles, ojo, porque os aseguro que no es un tema para nada sencillo. Si ya es complicado con hijos biológicos, las circunstancias especiales de estos chavales hacen el reto aún más "interesante". Pero como siempre sucede con los medios, lo que funciona, lo "corriente", lo "normal", no es noticia.

Así que el tema de acogimiento solo aparece en los telediarios cuando hay problemas. Y por desgracia estas noticias no hacen ningún favor porque las parejas que podrían estar planteándoselo se retraen pensando "¿y si luego me lo quitan?". De hecho, es lo que casi todo el mundo te dice cuando le cuentas que vas a acoger a un niño: "uy, ¿y si luego te lo quitan?".

Y dicho eso. cuando uno acoge a un niño se compromete a una serie de cosas. Entre otras, y la más importante, es que tienes que asumir que la tutela pertenece a la aministración y que si un juez lo considera así el niño puede volver con la familia biológica. Se supone que un juez, con las pertinentes opiniones de los técnicos, es imparcial para evaluar la situación.

Así que no entiendo cómo se puede montar semejante circo mediático sobre el tema, que por cierto también viola el derecho de protección de la intimidad del menor. Hay que asumir lo que uno ha firmado y a lo que se ha comprometido. Y entender que con esto sólo estás perjudicando a miles de niños que están en residencias esperando una familia de acogida y que a lo mejor no encuentran una porque estas noticias desaniman a los posibles padres.

Es verdad que muchas veces los jueces dan una excesiva importancia a la paternidad biológica y menos a otras circunstancias. Pero eso poco a poco también va cambiando y tiene que cambiar.

Porque al final todo se reduce a una cosa: El concepto de posesión de una persona. Señores, un niño no es una posesión. Es una persona a la que acompañamos, queremos y ayudamos en su vida. Y el único objetivo que nos debe guiar es su bienestar, no el nuestro. Y si este concepto de posesión de las personas no estuviera tan arraigado tendríamos menos problemas. Y quizas no estaríamos todos los días viendo en la televisión noticias del tipo "la maté porque era mía", o circos mediáticos como este.

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