ADOLESCENCIA

Autor: Enrique Marcos Pascual
Licenciado en Derecho
Profesor de E.S.O. en el colegio Las Fuentes - Alcaste
Fuente:

Original para sontushijos

Es bueno que el profesor conozca el mundo del adolescente

 

El periodo de la adolescencia es una etapa de cambios en sus vidas que son fundamentales. Una de las tareas del profesor será la de adecuar los contenidos de su materia, a la realidad de los alumnos, a sus necesidades. De motivarles para conseguir sus objetivos. Es un periodo, el del adolescente en el que les gusta el debate en grupo, en el que ellos piden ser escuchados, acompañados y respetados. Aunque a ellos también de les exige el respeto mutuo al profesor.

Diversos estudios, trabajos e investigaciones explican el hecho educativo, así autores como Reyes señalan que “los adolescentes se apropian de los espacios escolares, desarrollando ciertas prácticas que buscan ser divergentes; en su contacto con la escuela y el roce con los otros, el aula se convierte en un espacio afectivo, lúdico, de libertad y escape, de control e injusticia, de desorden y utilidad educativa. O como describe Gómez y Jódar entre la rebeldía y el aburrimiento, “la mirada del aprendiz, mientras simula atención, se pierde… su mirar perdido se desliza por la ventana del silencio total hecho norma”.

Por ello es necesario por los profesores el conocer el mundo del adolescente y comprenderlo, a aprender de los alumnos. Debemos pensar en el alumno como señala Valdés “en un espacio casi vacío que pretendemos llenar, para convertirlo en un sujeto que aprenda, memorice y repita contenidos y conceptos que harán de él un ser íntegro y completo. Quizás cueste detenerse y preguntarse si en este ir y venir educativo en el aula estamos realmente asombrando sacudiendo y conmoviendo, o nos estamos quedando afuera y perdiéndonos de vivencias y episodios, como si allí dentro confluyeran, al mismo tiempo, dos o más mundos paralelos”.

El profesor tendrá que buscar todos estos valores, conviviendo con los problemas de conducta, que se producen en este periodo de la adolescencia, en el aula. Conducta que puede interferir en la consecución de metas académicas, perturbando la adquisición y desarrollo de habilidades escolares del alumno y de sus compañeros. Concretada en conductas rebeldes y agresividad, una oposición desafiante al profesor, falta de atención, interrupción al profesor y a los compañeros, incapaces en ocasiones de controlar sus propios actos, faltas de atención y de realización de deberes de larga duración.

Al profesor le quedan herramientas como el refuerzo positivo del alumno, no etiquetar a los alumnos, procurando su recuperación en clase. Ayudarles a que se sientan motivados. Se sienten motivadoscuando les ayudamos a desarrollar sus habilidades, cuando el profesor mediantes sus estrategias y sus métodos, transmiten sus conocimientos, sus valores y su cultura. Tiene además que, junto a los padres orientarles, proponerles valores y ponerle los límites, teniendo en cuenta que el profesor no solo tiene que enseñar el contenido y el programa de la asignatura, sino el de saber adaptarse a la forma de ser, de sentir y de pensar de los alumnos.

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