TODO FACHADA.

Autor: Antonio Gómez Amigo
Ingeniero de telecomunicaciones.
Padre de familia numerosa.
Orientador familiar.
Fuente:

Original para sontushijos

En la calle paloma, en casa lobo.

En la región rumana de Transilvania, a 180 km al norte de Bucarest, se encuentra el castillo de Bran, popularmente conocido como el castillo de Drácula. El turista que se acerca a verlo puede comprobar el parecido con el siniestro lugar que Bram Stocker describe en su novela, y espera encontrar allí recuerdos de Vlad Drácula, el personaje histórico en el que se inspiró. Aunque ya se sepa que no hay casi ninguna relación entre el príncipe medieval y el monstruo fantástico, el visitante queda desilusionado al entrar en el castillo y comprobar que Vlad Drácula nunca vivió allí, y su única relación con el lugar es la conquista de la cercana ciudad de Bran.

Alrededor del castillo se encuentran multitud de tenderetes con recuerdos del castillo y de Drácula: camisetas, imanes, máscaras, e incluso una casa del terror. Pero todo es pura fachada: por dentro, el castillo no tiene nada que ver con Drácula. Decepciona igual que esas personas que en un primer momento parecen atractivas, alegres, razonables y positivas, pero que cuando se les conoce mejor resultan ser superficiales y egoístas. O como nosotros cuando proyectamos nuestra mejor imagen en el trabajo y con los amigos, y en casa nos comportamos casi como el célebre vampiro. Como se dice en euskera: “Kalean uso, etxean otso”. En la calle paloma, en casa lobo, en lugar de dar lo mejor de nosotros cuando estamos con los que queremos.

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