ESTAR ENFADADO CANSA MUCHO.

Autor: Antonio Gómez Amigo
Ingeniero de telecomunicaciones.
Padre de familia numerosa.
Orientador familiar.
Fuente:

Original para sontushijos

Si uno se enfada en casa, tiene que demostrar que él lo hace todo bien, y eso es agotador.

Todo momento es bueno para estar agotado: porque el curso está ya avanzado y necesitamos unas vacaciones, o porque nos acabamos de reincorporar a la rutina y tenemos síndrome postvacacional; porque hay muchas cosas que hacer, en el trabajo y en casa, y no damos abasto; porque los hijos son agotadores… Necesitamos romper con esta dinámica, pero ¿cómo? No parece fácil convencer al jefe de que tenemos que trabajar menos, o a la familia de que no podemos llegar a todo.

Mientras esperamos que nos toque la lotería y nos podamos retirar, es preciso aprender a descansar en medio de las obligaciones que nos llenan el día. Y una gran forma de hacerlo es estar con los que queremos y nos quieren: con nuestros amigos y con nuestra familia. Con ellos podemos relajarnos y actuar con naturalidad, sin la presión de demostrar nuestra eficiencia, y con la seguridad de que nos aprecian tal como somos.

Sin embargo, es fácil que nos enfademos por cualquier cosa con los hijos, la mujer o el marido. Y estar enfadado en casa cansa mucho, porque nos obliga a demostrar que nosotros lo hacemos todo bien, que no cometemos errores tontos, y eso genera mucha tensión. Solo por este motivo valdría la pena no enfadarnos.

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